
LA PRIMERA MAESTRA.





UNA VUELTA DE VIDA.



El primer saxo alto marca Dixon . Al costado mi hermano Jonathan, desarmando todo lo que mas pueda rapidamente..



EL ROCK EN MI VIDA
Siempre fui de perseguir aventuras y experiencias. Una de ellas me llevó a conocer a Andrés "Pichy", el cantante de Ragnarok, una banda de rock que hacía temas propios y covers de La Renga.
A los 14 años me subí por primera vez a un escenario. Tenía tanto miedo que temblaba. Y eso lo cambió todo. Ese día entendí lo que quería hacer: conectar con la gente. Que en ese rato arriba del escenario sintieran lo mismo que yo. "Miren lo que estoy sintiendo; siéntanlo ustedes también". Es lo único que intento transmitir cada vez que toco.
Me acuerdo de haberme escapado del colegio para ir a tocar con los chicos. Mis viejos me descubrieron ese mismo día y me castigaron. Pero ya era tarde: ahí había empezado mi historia con el rock.
Seguimos mucho a La Renga e hicimos soportes de bandas como La Mancha de Rolando. Mi viejo se conectó con Chiflo, trompetista y saxofonista de La Renga, y le terminó comprando su trompeta. Yo hice contacto con Manu, armoniquista y saxofonista de la banda, que cada tanto me regalaba una entrada o me la dejaba en el hotel para que fuera a verlos.
El rock marcó mi adolescencia, mis días y mis fines de semana. Y Ragnarok fue la banda que me acompañó en todo ese camino.
A Guza, a Pichy, a Puly, a Ema y a Carlos Andino: gracias por enseñarme qué es la energía y el aguante de la gente. Y por esas noches en el camarín de Banana Rana, donde me encerraban para que, si caía la municipalidad, no me sacaran por tener 15 o 16 años.
Gracias. Salud.


















Disciplina
LA FUERZA AEREA Y MI VIEJO
En casa siempre supimos que vivir de la música era un camino arriesgado. Arriesgado, pero no imposible. En mi familia siempre se celebró hacer lo que uno siente, y fueron ellos los que me empujaron a vivir de la música. Pero, al mismo tiempo, me enseñaron el valor de la seguridad y la estabilidad.
Ahí es donde la música se cruzó con la Fuerza Aérea. Tocar en la banda era, de alguna manera, vivir de la música.
Disfruté muchísimo esos años: actos, conciertos, marchas militares, música de película. Guardo recuerdos hermosos de la vida militar, pero hay uno que no se me va a borrar nunca: mirar por encima del hombro, hacia la fila de las trompetas, y ver a mi viejo soplando. Éramos parte de una misma energía.
Después venía la vuelta a la sala de ensayo, recibir la orden y, a veces, irnos a la pieza de estudio a tomar unos mates. A veces en silencio; a veces con algún consejo suyo. Fueron muchos años juntos.
La Fuerza Aérea me enseñó la disciplina y el orden. Y en su gente aprendí que, por más marcial que sea el entorno, la música siempre es una fuerza de unión que no se quiebra: un empuje incontrolable que trasciende cualquier plano.
Gracias a los maestros que me dieron una mano y a todas las personas que me regalaron buena energía en cada uno de esos capítulos.








LOS BOLICHES
SAX SESSION




































LAS FIESTAS PRIVADAS
ENTREVISTAS Y TV



UN FIN DE SEMANA CON NOSOTROS
Sax Session nació un sábado a la mañana, en un curso de modelaje de la agencia Giorgio Montagna. Ahí conocí a Mauricio Vega, un excelente DJ de la noche del cachengue.
Todos los sábados llegábamos al curso igual: con lentes y cara de dormidos, después de haber trasnochado. Mauricio venía de alguna presentación, y yo de alguna noche tocando. Un día, charlando, nos preguntamos:
—Che, ¿y vos a qué te dedicás?
—Yo soy DJ.
—Yo soy músico. Habría que juntarnos a hacer algo.
Y así fue. Arrancamos haciendo algunos temas de electrónica, de deep house. Mauricio siempre me insistía: “Compadre, tenés que tocar cachengue, tenés que hacer temas de reggaetón”. Yo me negaba y se lo esquivaba cada vez que podía. Hasta que en una fecha probamos con algunos temas de reggaetón y la pista explotó. La gente los recibió con la mejor energía.
Con ese formato recorrimos casi toda la Argentina. Tocamos en boliches, fiestas privadas, eventos y festivales, y nos llegaron propuestas de España y de Brasil. Nos recibían en los hoteles, nos llevaban a otras fiestas, nos movían de un lado a otro. Fueron capítulos y aventuras muy lindas.
Fue un formato muy prolijo. Hasta el día de hoy, en algunas ocasiones y con fechas muy elegidas, nos volvemos a subir al escenario con Sax Session.

