LA PRIMERA MAESTRA.

En casa siempre se procuró acercarme a la música y mi vieja le daba importancia a motivarnos tanto a mi como a mi hermano ..

Fue ella quien me enseñó a tocar por primera vez. Sacó la flauta que tenía de la primaria y me enseñó mi primer tema. Ahí conocí la música por primera vez.

Mi viejo solía traer instrumentos a cargo del trabajo para motivarme. Un día trajo un fliscorno barítono. Le metí una pila Eveready tipo D, de las gigantes, adentro de la campana, y calzó tan bien que parecía hecha para estar ahí.. Como sea, no les pareció muy gracioso después de horas de intentar sacarla. Todavía me acuerdo de las puteadas. Siempre fueron firmes conmigo, pero nunca me faltó amor.

Mi vieja siempre me guió y me acompañó a luchar por lo que sentía y por mis sueños, a buscar lo que me hacía bien y a defenderlo. Me enseñó a pensar en positivo y a romper cualquier polaridad que fuera en contra de lo que me hacía bien.

Mi manera de ser y el empuje que trato de tener en la vida se lo debo en gran parte a ella y su personalidad !

Cada vez que toco, me acuerdo de vos vieja . GRACIAS !!

UNA VUELTA DE VIDA.

Mi viejo era trompetista en la banda de la Fuerza Aérea. Algunas veces me llevaba con él al trabajo, y fue ahí donde lo vi por primera vez: el saxo de uno de sus compañeros. Un LA Sax americano, pintado de negro.

Tenía siete u ocho años. Ese instrumento curvo, lleno de llaves y mecanismos, me tenía hipnotizado. Desde entonces no paré de pedírselo a mis viejos.

La mañana de mi cumpleaños número nueve, en la casa de Bermejo, en Mendoza, mi vieja, Viviana, me despertó con un "feliz cumpleaños". Me dijo que me cambiara, que íbamos a salir a buscar mi regalo. Cuando ya estaba listo, me frenó:

—Esperá. Antes de irnos, te quiero dar algo.

Abrió el placar, sacó un estuche y lo dejó sobre la cama.

—Tomá.

Lo abrí. Primero llegó el olor a bronce. Después, el frío del metal en las manos. Era un saxo alto, y para un chico de nueve años era enorme.

Ahí empezó todo.

Siempre les agradezco a mis viejos haberme dado como bandera seguir lo que uno siente.

El primer saxo alto marca Dixon . Al costado mi hermano Jonathan, desarmando todo lo que mas pueda rapidamente..

EL ROCK EN MI VIDA

RAGNAROK Y LA ENERGIA DE LA GENTE

Siempre fui de perseguir aventuras y experiencias. Una de ellas me llevó a conocer a Andrés "Pichy", el cantante de Ragnarok, una banda de rock que hacía temas propios y covers de La Renga.

A los 14 años me subí por primera vez a un escenario. Tenía tanto miedo que temblaba. Y eso lo cambió todo. Ese día entendí lo que quería hacer: conectar con la gente. Que en ese rato arriba del escenario sintieran lo mismo que yo. "Miren lo que estoy sintiendo; siéntanlo ustedes también". Es lo único que intento transmitir cada vez que toco.

Me acuerdo de haberme escapado del colegio para ir a tocar con los chicos. Mis viejos me descubrieron ese mismo día y me castigaron. Pero ya era tarde: ahí había empezado mi historia con el rock.

Seguimos mucho a La Renga e hicimos soportes de bandas como La Mancha de Rolando. Mi viejo se conectó con Chiflo, trompetista y saxofonista de La Renga, y le terminó comprando su trompeta. Yo hice contacto con Manu, armoniquista y saxofonista de la banda, que cada tanto me regalaba una entrada o me la dejaba en el hotel para que fuera a verlos.

El rock marcó mi adolescencia, mis días y mis fines de semana. Y Ragnarok fue la banda que me acompañó en todo ese camino.

A Guza, a Pichy, a Puly, a Ema y a Carlos Andino: gracias por enseñarme qué es la energía y el aguante de la gente. Y por esas noches en el camarín de Banana Rana, donde me encerraban para que, si caía la municipalidad, no me sacaran por tener 15 o 16 años.

Gracias. Salud.

Disciplina

LA FUERZA AEREA Y MI VIEJO

En casa siempre supimos que vivir de la música era un camino arriesgado. Arriesgado, pero no imposible. En mi familia siempre se celebró hacer lo que uno siente, y fueron ellos los que me empujaron a vivir de la música. Pero, al mismo tiempo, me enseñaron el valor de la seguridad y la estabilidad.

Ahí es donde la música se cruzó con la Fuerza Aérea. Tocar en la banda era, de alguna manera, vivir de la música.

Disfruté muchísimo esos años: actos, conciertos, marchas militares, música de película. Guardo recuerdos hermosos de la vida militar, pero hay uno que no se me va a borrar nunca: mirar por encima del hombro, hacia la fila de las trompetas, y ver a mi viejo soplando. Éramos parte de una misma energía.

Después venía la vuelta a la sala de ensayo, recibir la orden y, a veces, irnos a la pieza de estudio a tomar unos mates. A veces en silencio; a veces con algún consejo suyo. Fueron muchos años juntos.

La Fuerza Aérea me enseñó la disciplina y el orden. Y en su gente aprendí que, por más marcial que sea el entorno, la música siempre es una fuerza de unión que no se quiebra: un empuje incontrolable que trasciende cualquier plano.

Gracias a los maestros que me dieron una mano y a todas las personas que me regalaron buena energía en cada uno de esos capítulos.

LOS BOLICHES

SAX SESSION

LAS FIESTAS PRIVADAS

ENTREVISTAS Y TV

UN FIN DE SEMANA CON NOSOTROS

Sax Session nació un sábado a la mañana, en un curso de modelaje de la agencia Giorgio Montagna. Ahí conocí a Mauricio Vega, un excelente DJ de la noche del cachengue.

Todos los sábados llegábamos al curso igual: con lentes y cara de dormidos, después de haber trasnochado. Mauricio venía de alguna presentación, y yo de alguna noche tocando. Un día, charlando, nos preguntamos:

—Che, ¿y vos a qué te dedicás?
—Yo soy DJ.
—Yo soy músico. Habría que juntarnos a hacer algo.

Y así fue. Arrancamos haciendo algunos temas de electrónica, de deep house. Mauricio siempre me insistía: “Compadre, tenés que tocar cachengue, tenés que hacer temas de reggaetón”. Yo me negaba y se lo esquivaba cada vez que podía. Hasta que en una fecha probamos con algunos temas de reggaetón y la pista explotó. La gente los recibió con la mejor energía.

Con ese formato recorrimos casi toda la Argentina. Tocamos en boliches, fiestas privadas, eventos y festivales, y nos llegaron propuestas de España y de Brasil. Nos recibían en los hoteles, nos llevaban a otras fiestas, nos movían de un lado a otro. Fueron capítulos y aventuras muy lindas.

Fue un formato muy prolijo. Hasta el día de hoy, en algunas ocasiones y con fechas muy elegidas, nos volvemos a subir al escenario con Sax Session.

MODELAJE

AGENCIA DE MODELOS Y LOS DESFILES

black blue and yellow textile

Predict the future

You didn’t come this far to stop